Calella, la capital turística del Maresme, está a 9 km de mi base en Blanes. Es un municipio con mucho comercio y hostelería, sobre todo en torno al paseo de Manuel Puigvert y la zona del faro, donde tiendas, hoteles y restaurantes necesitan mantener una buena imagen todo el año.
Además del trabajo comercial, pinto viviendas y comunidades en la parte residencial, hacia la riera y el parc Dalmau. Las fachadas expuestas al mar exigen productos resistentes, y los locales comerciales suelen necesitar que se trabaje en horarios que no corten la actividad.
Locales y hoteles pintados sin parar la actividad
Un comercio o un hotel cerrado pierde dinero cada día. Por eso me adapto a horarios de tarde, de noche o entre temporadas para pintar interiores y fachadas con el menor impacto posible. En el frente marítimo de Calella uso pinturas preparadas para el salitre y el sol intenso, que son los que más castigan los acabados.